El 20 de Neruda

Escribir por ejemplo: “la noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

¿por qué se tiene que escribir: “la noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos?

No siempre las noches son estrelladas, no siempre tiritan, azules, a lo lejos.

Entiendo que se escribieron los versos más tristes esta noche, pero esta noche no está estrellada, ni tiritan, azules, los astros, a lo lejos.

“Ella me quiso, a veces yo también la quería”, definitivamente Neruda quería decir algo más explícito en esta parte.

¿Qué es el querer?, ¿Será lo mismo que el amor?. Lo último no es muy congruente, este último se basa en acciones y tiempo, no en una palabrita de cuatro letras.

“Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise”; hasta que se desquicia uno por actuar de manera insensata y se tiene que ir.

¿a dónde?, Al mentado cliché del autodescubrimiento. No es por joderse, pero se tiene que hacer esto para salvar el alma.

En una recapitulación más directa, las cosas pasan para definir a la persona, no para cambiarla. Quién se hunde lamentando los infortunios de la vida, se está negado esa definición.

Cuando se consolida esa definición, la persona deja de cambiar. Quiénes aparentan un “cambio”, en realidad se siguen autodefiniendo (sea sus creencias, sus ideales, sus motivos, etc.)

“Eso es todo, a lo lejos alguien canta, a lo lejos”. Más seguramente alguien canta Creep para recordarme la clase de persona que soy.

“Mi alma no está contenta con haberla perdido”, mentiría si dijera que lamento mis acciones, creo que forman parte de toda esa concreción llamada experiencia, y no hay otra forma de aprender más que perdiendo las cosas.

“De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos”. A manera profética se escribió esos versos, motivados por la insensatez para su cumplimiento, tal como he dicho.

Compuse unas líneas similares, pero con un estilo prosaico sobre mi whisky favorito.

“De otro será de otro mi Jack Daniel’s de 355 ml. Que se saciará con vehemencia etílica de ti”

Llamé a ese fragmentillo “Estudio”, como el poema de Pellicer. Tal vez nada que ver con ese poema, pero quizás con el tinte profético, que según leí, tenía.

Quizás en el fondo sabía que el malo era yo, excusándome con sus errores del pasado. Involuntariamente buscaba una venganza.

No lo sé, pero lo que sé, es que lo hice. Tal vez la hice llorar sin ver sus lágrimas, tal vez nunca me perdonará, tal vez mate sus ilusiones.

Aquí entra a modo soundtrack “Creep”, recordándome la clase de persona que fui con ella.

¿por qué siento culpa?, “es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Tal vez porque estoy vulnerable, tan frágil, tan roto.

Estas cosas así son, no hay reconvención en la vida. Lo hecho está hecho y no hay forma de regresar el tiempo.

Creo estar así por el clima depresivo de otoño. Y por los factores externos por los que voy caminando.

Fueran días cálidos y creyendo tener un amante en la cabeza, arremetería contra ella letra por letra. Así como en la “vigésima primera consideración intempestiva”, donde terminé de matar sus sentimientos.

¿Por qué el poema 20 de Neruda?, pensaba que era la explicación dialéctica al espacio de tiempo que ocurrió entre el primer rompimiento y la segunda oportunidad.

Pero no, fue después de todo esto. Al tiempo de mi recapitulación prosaica de la vida. Después de perderme en las manos de tantas amantes, o tal vez solo una.

Después de despojar el ego, el orgullo que cargaba en los zapatos, y reconocer mi fragilidad humana. Y enmendar mi espíritu, dejando ir todo los prejuicios y caprichos.

Alcanzando una paz, una libertad absoluta del ser. No depender de alguna creación humana, ser completo como eres.

Sin el afán de conseguir dependencia emocional. Estimando la espiritualidad como medio para alcanzar los fines.

El 20 de Neruda, me costó 40 pesos en la oficina postal del centro. Fue Pablo quién lo escribió, pero fui yo quien te regalo las líneas del 20 de Neruda.

Probablemente aún lo conservas. “aunque este sea el último dolor que ella me causa y estos sean los últimos versos que yo le escribo”.

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