Feliz Año Nuevo

Pocas son las personas que saben que escribo.

Y los que saben que escribo, pocos han sido quienes han leído mis letras.

Para la mayoría de la gente, no soy la clase de tipo que pueda escribir, no se me nota la profundidad en la mente. Quizás porque me ven sentado sobre un ladrillo casi al ras del suelo, jugando con mis compañeros baraja y bebiendo del cuello de una caguama. Pudiera parecer que de mis dedos no emana letra alguna que de contra algún dilema filosófico, quizás porque ven que digo demasiadas palabras llanas y vacías.

Albur, partidas de cartas y más botellas vacías. Mi madre estaría orgullosa, pienso. Me hice amigo de personas a quienes no les importa la literatura de este mundo. Todos somos iguales cuando nos servimos pulque de la misma botella. Existe una confraternidad única entre paredros que se cargan los mismos grados etílicos en las venas. Mis mejores charlas estuvieron acompañados con una sobre ingesta de vino. Profanando lugares santos del pueblo, pero la vista era maravillosa; la miopía se fundía con las luces que emitían las últimas casas. Después nos parábamos en el borde de la plancha y orinábamos a los fieles que comulgaban en las fiestas patronales. La ebriedad se mezclaba con el frío, estelas de vapor salían de la boca, y una tenue capa de sereno empezaba a bajar del cielo. Mientras el pueblo dormía, mis paredros y yo, nos sentábamos sobre el altar. Las latas se acaban con el paso de la noche, hablando y diciendo muchas sandeces; el problema era que la inhibición ya no estaba retraída por el juicio, sacábamos el rencor estúpido por los poros de la piel. En algún momento la paranoia y la terquedad se apoderaban de nosotros y sacábamos a flote todas las cosas pendientes que traíamos. Así se fue formado esa fraternidad, sellada por oscuridad, pisto y sinceridad que devenía de eso último. Ahora solo nos quedan los envases, jugamos la baraja de vez en cuando, y tratamos de ser buenos fieles. Todo eso se fue acabando y también la tinta de mis lapiceros, porque ya no tenía más historias sobre la cuales escribir.

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