Falta de juicio

Así, roto, desgarbado, con la sangre aún brotando por las heridas voy en camino para recibir la muerte. Sus manos son dulces y suaves, su mirada es tierna y blanca. Ella va a jalar la cuerda de mi cuello. O tal vez este apuntando con la mirilla a mi garganta. Un disparo de sus labios y acto seguido tendré que perecer. ¿Cómo pude llegar a este punto? ¿Cómo fue que lo permití? Empecé por acariciar la idea, así empezó todo esto. Jugueteando con la metáfora, creyendo que era totalmente inofensivo. Entre más viejo, cree uno más en la certeza. Eso es mentira. Entre más pasa el tiempo, los golpes son más difíciles de curar. Con 16 años y pensé que no habría letalidad. Las mujeres son letales aún desde edades tempranas, ¿Cómo es que puedo olvidar estas cosas? No me cuestionó porque permití tan semejante acto, me cuestiono por cuanto tiempo tengo seguir padeciendo esto. ¿Cómo iba a saber que iba a entrar en el juego? Despacito fui cediendo paso. Un día desperté y me di cuenta que estaba tendido en el suelo, con las costillas rotas, el labio partido y la nariz ensangrentada. No tenía balas mi viejo revolver, no servía para nada ¿Cómo iba a poder defenderme? No tengo argumentos válidos, cedí a la desesperación. Noches sin dormir, viéndola venir a mí con esa soga en sus delicadas manos. Tan tersas y suaves como el algodón. Me miró a los ojos y me orden subirme al banquillo. Sujetó un extremo de la cuerda al techo y la otra punta me la dio. Fue misericordia. Empecé a rodear mi cuello con la soga. La aspereza de esta lo noto mi piel, como si estuviera colocando un collar. ¿Así esta bien? pregunté. No tenía opción, todo roto y frágil ya no podía pelear. Contrabajo me mantenía de pie, tropezones y caídas a cada minuto. Ten misericordia de mí, le rogué. Que sea rápido y no tan doloroso. ¿No volveria a nacer otra vez? Tal vez, muy probablemente. Me marcharé a otro sitio, buscando nuevamente a quien venderle mis letras, no es por necesidad es por necesidad. Y se volverá parte de mis colecciones, tendré más historias que contar, más metáfora. De algo si estoy seguro. Cada vez es menos doloroso y cada vez estoy más cerca de sentir menos. Aquí tienes todo mi dinero, jala ya de la cuerda, estoy listo para morir. No pasa nada, el mundo no termina aquí y al menos cada noche que pase voy a dormir mejor. Siendo más coherente, la gente no muere de estas cosas.

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