Sobre los filisteos

Son seres muy fáciles de comprender, y un tanto igual para identificar. Sus facciones son toscas y anaranjadas, generalmente de complexión grande y pesada. Tanto su transitar como su razonamiento son lentos. Digieren de manera estupenda las ideas elementales y se alimentan de las más básicas para sobrevivir. Sus cuerpos están diseñados para vivir precariamente y en total disturbio.

Los filisteos fueron los primeros organismos que llegaron a existir en este planeta. Por su antigüedad, y por su resistencia, ellos consideran que su raza posee el punto más elevado en la jerarquía. Misma razón por la que tratan con desprecio a las demás especies. Incluso entre ellos mismos, existe una notable tendecia a la marginación.

Por naturaleza, los filisteos son seres orgullosos y rudos. Su figura humanoide les permitió desarrollar habilidades para su supervivencia. Llegaron a ser buenos cazadores y lograron encontrar lugares óptimos de almacenamiento para sus víveres. Como ya se ha comentado, estos seres se alimentan principalmente de pensamientos e ideas llanas y vagas, aunque también, no es raro encontrar especímenes devorando recuerdos o anhelos frustrados.

La historia sobre su genealogía, no está registrada en documentos, sino por vía oral se fue transmitiendo de generación en generación, cabe destacar que ni ellos mismos conocen a ciencia cierta su propio pasado por no darle mucha atención a esa clase de cosas, así que tienden a olvidar o a exagerar algunos datos.

Con el paso del tiempo y por la influencia de otras especies, como las metáforas, los filisteos aprendieron el arte de cultivar pensamientos en sus campos y criar ideas en sus corrales. Sin embargo, por su característica pereza, solo se conformaron en cultivar y criar pensamientos simples y de poca importancia. Gracias a estos avances, los filisteos pasaron de ser una especie nómada a una sedentaria.

Formaron sus primeras comunidades, cerca de ríos y manatiales, o de sitios donde fuera fácil obtener pensamientos sencillos. Sin embargo, dado su falta de infraestructura, planeación y todas las necesidades que conlleva el vivir en sociedad, no pudieron ser totalmente autosuficientes. Lo que orilló a establecerse cerca de asentamientos de metáforas, donde a cambio de mejor alimentación, servicios médicos, abrigo, y techo; sirvieron como mano de obra en trabajos pesados y para el resguardo y protección de sus metrópolis (porque si hay algo que se tiene que reconocer de los filisteos, es su innata capacidad para el combate cuerpo a cuerpo).

Durante siglos existió esta relación mutua e incómoda entre las dos especies. Los filisteos tuvieron que ceder un poco de su orgullo para ser dirigidos y ocupados por las metáforas, estos a su vez, convivir con ellos por la necesidad de ocupar seres más resistentes y fuertes para cuestiones de construcción y seguridad, mas como notaron la falta de pensamiento profundo en ellos, les fue muy fácil sacar ventaja de su posición.

No obstante, en algún momento de la historia, un filisteo devoró por error un pensamiento filosófico o de esa clase de ideas que comen las metáforas (porque es mortal para los filisteos comer alimentos de metáforas). El filisteo enfermó gravemente, por haber ingerido algo contranatural a su dieta. Muchos de sus congéneres creyeron que la muerte era inminente, dado que nunca antes, nadie había sobrevivido a tan desafortunado percance. Sin embargo, con el pasar de los días, el filisteo pudo recuperarse, dejando pasmados a su familia y a sus vecinos. Parecía que no había hecho mella las consecuencias de su acto. Todos se alegraron y festejaron en gran manera la recuperación milagrosa del compañero. Hasta que una mañana, justo antes de iniciar sus labores rutinarias, el filisteo empezó a toser ideas muy extrañas. Ideas de descontento, de independencia, de libertad y de rebeldía. Estas ideas salieron corriendo de su casa y fueron a parar a las calles del vecindario, donde inevitablemente eran encontradas por otros filisteos y a quiénes les parecían tan graciosas por ser ideas muy extrañas y pequeñas. Al paso de las semanas, las ideas de descontento, independencia, libertad y rebeldía fueron multiplicándose y haciéndose más grandes y más fuertes. Los filisteos se encontraron con una nueva disyuntiva: ¿Qué hacer con tantas ideas así? como estas ya eran conocidas e identificadas por la comunidad, a alguien se le ocurrió la genialidad de comerlas (porque si son ideas grandes y gordas, son ideas muy apetecibles para los filisteos). Pronto, los filisteos de la zona se abalanzaron contra todas esas ideas que andaban sueltas por la calle, además de tener un excelente sabor. Y aunque las comían no podían producirlas, por ser ideas híbridas.

Una alimentación basada en ideas de descontento, independencia, libertad y rebeldía, debe de tener un efecto colateral en los organismos de tales seres. Pronto, los filisteos empezaron a sentir tales sentimientos en su interior y trataron de levantar la voz contra sus amos metáforas. Quiénes no dieron demasiada importancia a sus quejas, aunque se extrañaban por la conducta de sus subordinados nunca antes registrada.

Cuándo aquel filisteo que ingirió por error comida de metáfora, dejó de toser esas ideas, sus congéneres propiciaron a la ira. Estaban tan encariñados con ellas que al no poderse desquitar con su hermano filisteo, tomaron represalias contra sus amos metáforas. Y he aquí otro valioso descubrimiento, los filisteos pudieron cultivar y cuidar pensamientos de odio, por ser muy fáciles de producir.

La ciudad fue tomada prontamente, incendiaron las casas de sus antiguos amos, destruyeron sus lugares sagrados y se dieron a la vil tarea de exterminar a las metáforas. Miles murieron por no tener la capacidad física de sus contrarios para defenderse. Otros tantos tuvieron que huir, esconderse en los puntos más remotos del planeta, las metáforas fueron esparcidas. Reinó el caos durante mucho tiempo. Las ciudades vecinas no pudieron ayudar mucho, ya que tales individuos emprendieron una campaña contra todas las ciudades de metáforas. Una a una fueron cayendo. Y aunque las ciudades usaron sus filisteos para defenderse de los filisteos infectados por las ideas de libertad y rebeldía, estos últimos eran muy superiores a sus homólogos no infectados, tanto físicamente como cognitivamente. Fueron años, que después se extendieron a décadas de inestabilidad y anarquía total en el planeta.

Una vez conquistadas las 7 ciudades de metáforas, los filisteos infectados establecieron su propio sistema. Intentaron copiar el ejemplo de sus conquistados, pero por ser seres desordenados e inquietos, no pudo funcionar. Una vez establecido su gobierno, empezó a ver división y envidia en las clases altas del poder, su naturaleza filistea los estaba traicionando.

Hasta que toda aquella generación híbrida pereció por el producto del tiempo. Nada es eterno. Al no quedar metáfora alguna, las condiciones de vida para los filisteos empeoró muchísimo. Sufrieron desabastos de comida, lo que causó hambre y muerte en el pueblo, sus defensas inmunológicas decayeron, no pudiendo hacer frente a las enfermedades. La inexperiencia y la falta de coordinación aunado a las peleas por el poder de diversas facciones, diezmaron notablemente a la población filistea.

Todo parecía indicar que la extinción de la raza era inminente. Y hubiera sido así, si no por la maravillosa casualidad del reencuentro de las dos razas, metáforas y filisteos.

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