Ceral con leche

Hoy Papi amaneció con mucho frío. Cuando desperté lo encontré tirado en el piso, sus manos estaban en su pecho agarrando su camisa. Su piel se sentía muy fría y su color era como verdecito. Por eso digo que Papi amaneció con mucho frío porque estaba tan tieso en el suelo. Lo moví muchas veces porque no quería despertar, no sabía que hora era, pero ya se veía clarito el día. Tenía que ir a la escuela, pero Papi no me despertó para llevarme. Entonces yo me puse mi camisa y mi pantalón que estaban colgados en el ropero, yo solito me vestí. Lo volví a mover pero papi no se quiso despertar. Así que lo jalé de sus piernas para llevarlo a la cama, pero estaba muy pesado. Por tramitos lo arrastraba, hasta que llegamos a la cama, entonces primero levante sus piernas y los puse encima, luego me subí yo y de un brazo lo intenté trepar, pero no pude porque Papi estaba muy pesado. Así que lo dejé ahí. Eso sí, me aseguré de ponerle muchas cobijas para que se le quitara el frío. Aunque yo sentía calor, la piel de Papi seguia muy fría y él seguía durmiendo. Fui a la cocina y del refrigerador saqué una botella de leche, después me subí a una silla para alcanzar el ceral. También bajé unos platos, pero como mis brazos son pequeños tuve que estirarme mucho para bajarlos de la repisa. En eso un vaso de vidrio cayó al suelo, se escuchó un ruido muy fuerte y muchos pedacitos rotos se regaron. Creí que Papi se despertaría enojado, yo me escondí bajo la mesa un ratito, pero Papi no llegó. Fui asomarme a su habitación y seguía durmiendo bajo el montón de cobijas que le había puesto. Pensé que quizás no lo oyó, así que busqué la escoba y el recogedor y junté todos los pedacitos, los vacíe detrás del refrigerador para que nadie se diera cuenta. Después del accidente, volví a la mesa y desayuné, porque Mami me ha enseñado como servir ceral y leche y como yo ya no soy un bebé puedo darme de comer yo solo. Mami y Papi tienen muchos días que ya no viven juntos, Mami dice que es porque el trabajo les queda lejos, así que ambos viven más cerca de su trabajo. Por eso hay días en los que vivo en la casa de Mami y otros en la casa de Papi. Aunque a veces hay otras señoras que se suben al carro de Papi cuando va por mí a la escuela. Ellas me regalan dulces y me preguntan cosas. Luego se quedan a veces en la casa de Papi para cenar y después a dormir. Como solo hay dos camas y la mía es pequeña, las señoras se duermen en la cama con mi Papi, porque su cama es más grande y más bonita. Después de desayunar fui a la sala a ver televisión, luego me volvió a dar hambre y volví a comer ceral con leche. Cuando acabé me di una vuelta por la habitación de Papi y el seguía durmiendo, me asomé bien y vi que las hormiguitas se le estaban metiendo en su boca, así que yo las espanté de su cara, pero eran muchas muchas hormiguitas, así que lo destape y fui espantando las hormiguitas que estaban en todo su cuerpo. Entonces me di cuenta que Papi estaba más gordo que antes y se veía azul. Cuando estaba viéndolo sonó su celular. Contesté porqué yo ya sé utilizar el celular. Un señor habló y me preguntó que si por ahí andaba mi Papi, yo le dije que él estaba durmiendo y que no se sentía bien. Así que el señor dijo que después le marcaba. Como encontré el celular de Papi me lo llevé a la sala para jugar con el, pero después volvió a sonar y volví a contestar, entonces se escuchó la voz de Mami. Me preguntó que porqué no había ido a la escuela, yo escuché que se estaba enojando, así que le conté todo lo que había pasado y de las hormiguitas que se le estaban metiendo a Papi en su boca porque me pareció muy gracioso. También le dije que yo solito me había preparado de comer y también le dije lo del vaso, pero le pedí que no se lo dijera a Papi porque se iba a enojar. Me dijo que iría por mí y que la esperará hasta que llegara, y que no le abriera a nadie la puerta hasta que ella llegara. Así que le hice caso, me puse a jugar con el celular en el sofá otra vez. Luego alguien llamó a la puerta, pensé que era Mami, pero no, vi desde la ventana a dos señores con corbata que hablaban, pero como Mami me dijo que no le abriera a nadie que no fuera ella, no salí. Creo que ellos me vieron porque me hicieron seña con la mano de que recibiera un papelito. Pero yo no salí. Así que se fueron y me dijeron adiós, yo les dije adiós con la mano. Después llegó Mami en su carro, bajó muy rápido y me pidió que fuera abrir. Así que salí pero como no tenía las llaves del portón no pude abrirle. Regresé a la casa por la llave, pero como no sabía cuál era, le llevé todas las llaves a Mami para que ella abriera. Ella entró corriendo y gritando el nombre de Papi. Pero el seguía durmiendo, yo ya se lo había dicho, pero no me hizo caso. Cuando entró en su habitación y vio que estaba debajo de muchas cobijas se puso a llorar mucho mucho. Luego llegaron muchos policías y hasta la ambulancia vino, entonces se llevaron a Papi en una bolsa negra. Mami me abrazaba y me decía que todo iba a estar bien, como la veía llorar mucho yo también me puse a llorar, pero no mucho porque yo soy hombre y los hombres no lloramos, pero ese día si lloré poquito porque no quería que Mami fuera la única que estuviera llorando, y se avergonzara delante de los demás.

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