Simpatía

Henos aquí, sentados en el borde de la banqueta. Aquí, solos tú y yo en esta noche bochornosa. Aunque la gente solo vea que eres tú y nada más, pero yo estoy aquí, bien lo sabes.

Es una enorme ventaja ser invisible. Puedes andar de aquí para allá sin ser visto. Sin levantar sospechas y por supuesto sin estar en la lista de culpables.

Algunos me tienen miedo. Otros niegan mi existencia. A mí me da igual, solo sé que mis días están contados, al igual que los tuyos. Ya hemos tenido esta conversación anteriormente, ¿no lo recuerdas?

¿A quién intentas engañar?, eres tú y tu naturaleza. Eso eres realmente. Eso que no tiene nombre ni forma y que yace en tu interior, eso eres tú. Al final de cuentas así te crearon.

Siempre peleas, y peleas, y te esfuerzas e intentas, y mírate. Sentando en esta banqueta, dura y áspera, gimiendo por no aceptar tu naturaleza. Eres una bestia ¿no te das cuenta?, podrías usar todo ese cuerpo y esa energía para complacer tus voluntades. Ni los fármacos pueden hacer, lo que tus ideas logran, lo que tu paciencia gana.

¿Sigues esperando?, ¿qué esperas?, solo estás tú, yo y toda esa condescendencia que sientes por ti mismo. No hay corazones puros, todos están malditos. Echa un vistazo, ¿qué lograste?, nada. Creíste, como si te estuvieran pagando por creer.

Yo estuve ese día, mirándote cómo colgabas el teléfono la última vez. Yo ví cómo retorcias en la cama con los ojos húmedos. Cómo te destruías después de eso. Yo siempre he estado, incluso cuándo naciste. Y cómo tus padres se esforzaban para que no llegarás a mis garras. Pero, ¡mira!, aquí estamos.

Intentaste dejar mi tristeza y mi miseria, ¡qué tonto!, ¿por qué abandonas lo único que has tenido?, al final del día, eso siempre va a estar, y volviendo al asunto de las pastillas, esas solo son placebos para entretenerte la mente.

¡Anda!, no está tan mal esto después de todo. Aquí traigo una botella de vino para ti, no la arruines queriendo escribir todo lo que una vez sentiste, uvas finas murieron con la intención de darte un buen trago, tenles un poco de respeto.

Tus palabras están muertas, tus letras nada valen. Tú y yo sabemos cómo funciona esto, la genialidad en mi mundo tiene un precio. Tú lo estas pagando. No tienes nada, nadie, absolutamente nada. ¿Por qué te resiste a seguir jugando tu juego?

Mira, aquí mismo traigo un arma. Puede ser tuya si caes y me rindes un acto de adoración. Haz lo que quieras pero al final jala el gatillo sin remordimientos. Somos muy tenues para cargar con remordimientos. Vas a fundirte en el tiempo y desapareceras del universo material. No habrá pasado ni futuro, solo será el presente. El perpetuo presente.

Quizás lloren por ti, pero nadie va a extrañarte. Quizás de repente pasen a ver tus letras, pero se aburriran. Quizás te mencionen con tristeza de vez en cuando, pero te sustituirán. ¿Lo vez?

Mi oferta va a seguir en pie, cuando lo desees puedes buscarme, sabes donde estoy, y déjame decirte que no andas tan lejos.

Puedes quedarte con el tinto, es una muestra de cortesía. Sí me topas por el camino, saludame, se amable y ten buen gusto.

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