Again

El reloj marca más de las 2 am, se acabó todo. Ya no hay nada que hacer. Lo intenté, siempre quedándome con el sabor de la consolación por haberlo intentado. En unas cuantas horas vendrán por mi, por mi cuerpo, por mi mente. Ese era el trato, dije: <<Déjame hacerlo otra vez, si pierdo, iré contigo sin resistencia>>.

Pasan más de las 2 am. No puedo dormir. Van a venir por mí. No sé a que hora ni cuando, pero lo harán muy pronto, de eso estoy seguro.

<<El amor no es clonazepam>> me digo, como si aún no aprendiera la lección. Aún no la aprendo. Por eso voy a ir con ellos, sin poner resistencia, ese era el trato. Soy un hombre de palabra. Yo sé como terminan estas cosas. Debo decir que tengo miedo, mucho miedo. Como el que no sentía desde hace mucho tiempo. Pero ahora es diferente. No habrá alguien que fuerce la cerradura. No habrá nadie que en llanto y desesperación intente despertarme. Mi pecho se encoge, porque es cierto. Ya no habrá un traslado urgente al hospital para intentar hacer el lavado gástrico. Ahora sí, es la de deberás. Tengo miedo, porque ahora no lo quiero. No me quiero ir. Quiero quedarme otro poquito más para seguir creyendo. Para seguirme riéndome por ratitos. Para tomar café recién hecho y una copa de vino de vez en cuando. No me quiero ir, para seguir bailando canciones de Barretto mientras cocino y visitar a los amigos de vez en cuando. Para seguir esperando el día en que por fin haya vencido su miedo de quererme. O para seguir esperando el día en que ya no lo espere.

No estoy seguro que pueda pasar. Ahora estoy por mi cuenta, y yo pago la cuenta. No sé si es ventaja enorme que esté solo, o es un argumento blando para disfrazar la miseria de estar solo.

Voy a cambiar las tranquilas calles de mi pueblo, por las bulliciosas y atormentadas avenidas de la ciudad. No me quiero ir, pero tengo que hacerlo. Ese fue el trato.

Me duele el corazón. Harto. Ahora solo queda hacerlo dormir lo más que se pueda para que no sienta tanto. Porque morir no quiero. Entonces vivir dormido, que morir durmiendo.

Estas son buenas personas, son nobles y sin tantos prejuicios. No merecen cargar el cuerpo inerte de un forastero. Por eso hay que irse…

De nuevo.

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