Verónica

8 Dic. 2017

Por las noches escucho I Can’t Quit You Baby, 
Y me hace sentir tranquilo, pausado.
Como aquella vez en la terraza, ¿lo recuerdas?,

Mis brazos enredaban tu pequeña cintura
los tuyos colgaban de sobre mi cuello,
Con un ritmo lento bailábamos jazz sobre aquel piso.

I guess I gotta put you down for awhile.

Sí,

Bailábamos jazz lentamente y cantaba a tu oído

Said you messed up my happy home,
Made me mistreat my only child.

Eran otros tiempos, yo 22, tú 19.

Ahora escucho Said you know I love you, baby, y solo puedo pensar

My love for you I could never hide.

…tal vez debería irme por un tiempo.
Pero tu cuello huele extrañamente a madera, huele a hogar. 
Como desearía detener el tiempo y no irme de aquí.
No quiero regresar a ese mundo frío,

Sin embargo, sé que no puedes venir conmigo.

Mis dedos quedan atrapados entre tus cabellos,
Ellos no quieren soltarme,
Preguntan: “¿por qué te vas?“,
Y lo único que puedo responder es que se acabó el tiempo.

Sí,

se me acabó el tiempo

Tus ojos color miel, pronto dejarán de echarme de menos,
Tu cabello ondulado se volverá lacio para que otro deslice sus dedos,

Vas a crecer,

vas a vivir,

vas a olvidar. 

Lo vas a hacer,
Pero Dios quiera que volvamos a encontrarnos, en alguna u otra vida, en algún u otro mundo, en quizás algún recuerdo vago.
Y que el olor a madera, no desaparezca de tu cuello jamás.

Verónica

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